El rótulo en bucle era idea mía y era peor que las tarjetas que sustituía.
Medido contra el tono bloqueado de la marca —«seguridad + cercanía»,
«simple, directo, limpio»— un marquee es lo contrario de los tres:
arrastra la asociación con banner de rebajas y teletipo. Y cortaba cada
frase por los dos bordes, así que ninguna llegaba entera.
Ahora entran de una en una al bajar y se quedan. El peso lo da el montón,
no el recorrido: cada una cae con una sangría distinta —irregular a
propósito, una regular se lee como lista y una irregular como cuatro
voces en la misma habitación— y al llegar la cuarta el lector las ve
todas juntas. Debajo, el remate alineado a la izquierda y quieto.
Se acabó la duplicación: el bucle necesitaba pintar cada frase cuatro
veces y esconder tres de los lectores de pantalla. Una frase, una vez.
Co-Authored-By: Claude Opus 5 <noreply@anthropic.com>