Eran cuatro tarjetas alineadas describiendo desorden — lo contrario de lo
que dicen. Ahora cruzan la sección en dos filas lentas y en direcciones
opuestas, a sangre, mientras el remate en dorado no se mueve. Ese
contraste es el argumento de la sección.
Siguen legibles a propósito. Bajarlas a un susurro habría dado mejor
textura y habría tirado a la basura la voz del cliente: son palabras
suyas, verbatim de la diapositiva 3. El murmullo lo hace el movimiento.
Cada frase se pinta cuatro veces —dos por fila para que el bucle no tenga
costura, y dos filas— pero solo una llega a los lectores de pantalla. Sin
eso recitarían la lista entera de dolores y luego la recitarían otra vez.
Hay una prueba que lo exige.
Con prefers-reduced-motion no hay rótulo: las cuatro frases se leen
quietas a dos columnas.
Co-Authored-By: Claude Opus 5 <noreply@anthropic.com>